lunes, 5 de agosto de 2013

Con Víctor, yo aprendo más

Me sugería hace unos días mi incondicional Jess Guzmán, gran lectora/telespectadora peruana-hispana-alemana, que escribiera sobre lo que Víctor piensa, sueña y dice...



...le tomo la palabra y aprovecho ahora que puedo fijarme, para deciros que lo veo cada día y me sorprendo de lo que ya sabe, para contaros lo fantástico que es Víctor (¿será amor de madre?).

Pero sobre todo, tengo que hablar de lo que él me hace aprender, pues no se trata únicamente de lo que él descubre, si no de lo que hace que yo descubra a través de sus ojos.

Él hace preguntas que yo debo aprender a responder (sé informaciones tan importantes como que el avión más largo del mundo mide 73 metros de largo, que el punto rojo del centro de la bandera japonesa representa el sol o que el triceratops fue el dinosaurio cornudo más grande de la historia).


También aprendo y revivo lo que es la inocencia pura, el amor incondicional, el enfado por no conseguir siempre lo que se quiere, el asombro ante la novedad o la frustración de no llegar a hacerlo todo bien.

Aprendo de nuevo a leer y a escribir bien, despacio y ¡¡¡con todas las letras!!!, aprendo a lavarme bien los dientes, a cruzar siempre en verde, a coger bien los cubiertos o a reciclar cada producto... con eso de dar ejemplo. 

Aprendo de nuevo los trucos para ir en bicicleta, lo bueno que está cada bocado de un helado o lo que se disfruta mirando a las hormigas trabajar.   



Sentimientos y sensaciones que revivo, porque las he ido perdiendo con los años al poner siempre por delante el "qué debo hacer" del "qué quiero hacer".

En definitiva, yo soy la que más aprende... 


GRACIAS VÍCTOR

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