miércoles, 24 de abril de 2013

Recuerdos: Mi invitación de boda

Ya sabéis que mi amiga Macarena Gea, hace ya algún tiempo que se inició en el precioso mundo de la organización de bodas, con su empresa Bodas y algo más y se ha convertido en una estupenda Wedding Planner.

El caso es que el otro día pude asistir a una sesión de brainstorming (o tormenta de ideas) para la elaboración de una invitación de boda, entre ella y la diseñadora y también amiga Mireia Miralles (mientras esperaba para comer con ellas).

Allí descubrí una tradición que llega de los Estados Unidos y que está calando entre muchas parejas en nuestro país, se trata del Save The Date (Reserva la fecha). 

Es una especie de invitación informal, divertida y original que envían los novios, unos 6 meses antes de la fecha de la boda, donde se incluye la información básica como lo nombres de los novios, la fecha y el lugar de la boda y la petición de que reserven ese día para la especial ocasión.



De este modo y tirando de recuerdos, les comenté que mi invitación de boda se parece mucho a este concepto, a pesar de que el próximo 30 de julio celebro mi 8º aniversario de boda (ahí es nada).

Y es que allá por el año 2005, cuando preparaba mi enlace, a Miguel y a mí, nos costó mucho reunir todas nuestras necesidades para esa fecha. Pues a pesar de celebrarse en una ciudad como Valencia, las infraestructuras de entonces no son las actuales para organizar una ceremonia civil, con cocktail, banquete y fiesta en el mismo lugar.

Conseguimos aun así, tirando de mucha imaginación por nuestra parte, celebrar un precioso enlace en el Complejo Peñasol, ubicado a escasos 6 kilómetros de Valencia.




Fue una emotiva Ceremonia Civil (con intervención de mis seres queridos) amenizada por un elegante cuarteto de cuerda del que formaban parte mi hermana Ángela y mi cuñado Álex. Después hubo un estupendo ágape en los jardines de Peñasol con canapés para los invitados (mientras nos hacíamos las fotos) y un delicioso banquete, con fiesta posterior.

Además, nos encontrábamos con el problema del desplazamiento de la mayoría de familiares y amigos (gracias de nuevo a todos por venir a estar con nosotros desde tan lejos, principalmente de Águilas e incluso de Francia, Inglaterra e Irlanda) y la necesidad de ubicarlos a todos juntos, lo suficientemente cerca del lugar de la boda, pero también del centro de la ciudad, solución que encontramos en el encantador Hotel Reina Victoria, en pleno corazón histórico de la ciudad de Valencia.

Todo salió a las mil maravillas, pero ¡menudo estrés!, hoy no tendríamos que buscar y luchar tanto, pues ya todo es más fácil para ese día tan especial y contaría con la colaboración experta de Macarena, que ya en aquellos momentos realizó una importante labor, realizando el detalle de mi tocado y coordinando algunos aspectos del evento.





¡¡¡QUÉ RECUERDOS!!!

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