viernes, 22 de marzo de 2013

Poema 20, un clásico que nunca falla

¿Quién no se ha regodeado en el amor/desamor, castigándose con canciones, poemas o novelas que aún hacen al alma abrirse más? ¿Quién no lo ha hecho leyendo "20 poemas de amor y una canción desesperada" de Pablo Neruda?



Se trata del libro más conocido de la extensa obra del poeta chileno, Premio Nobel de Literatura y el que más se ha editado. La obra pertenece a la época de juventud del poeta, escrita y publicada cuando solo tenía 19 años (1924), en el llamado primer ciclo de su trayectoria poética, el más modernista.

A pesar de que el propio Pablo Neruda nunca se mostró especialmente orgulloso de esta obra por ser tal vez inocente y pueril al tratarse de sus comienzos, yo creo que es la sencillez y la realidad que desprenden sus versos, la que hace que sea una obra maestra, un dardo directo al corazón. 



Y yo me quedo con este, el más melancólico:


Poema 20


Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.»

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.








Ya sabéis que este es mi regalo de hoy pues ayer se celebraba el Día Mundial de la Poesía, un caramelo para el alma, escucha el poema en la voz de Pablo Neruda:




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