miércoles, 13 de marzo de 2013

El periodismo independiente de SALVADOS

El 5º aniversario del programa de televisión Salvados de LaSexta producido por El Terrat, se celebró con el programa especial 'Desmontando Salvados' en el que su director y conductor Jordi Évole era entrevistado de manera informal, por un hasta ahora desconocido para mí, David Trueba.



Esta conversación despertaba en mí diferentes sensaciones, por un lado como española de a pie y por otro como periodista:


Coincido con un enorme número de personas en pensar que este formato, que ha recibido entre otros reconocimientos, el Premio Ondas 2008 a la innovación o calidad televisiva por el especial Salvados por la campaña, la Antena de Oro a Jordi Évole en 2010 y el Premio Ondas a mejor presentador en 2011, ayuda a la sociedad actual a encontrar una vía de escape, a tener un lugar para quejarse y un referente que le muestra la realidad más cercana, no la de la política o la macroeconomía, a años luz de nuestro día a día.

Pero al mismo tiempo, como periodista, me apena pensar, como dijo el Gran Wyoming, que 'Salvados' sea una excepción que sea el único programa en la televisión comercial y accesible al espectador (a excepción de algunos de la propia cadena LaSexta, que preside con mucho acierto mi admirado Emilio Aragón), que no se someta a intereses políticos o económicos.



Ellos son libres de llevar la voz y los intereses del pueblo a su agenda y priorizan el interés común, enfatizando la labor del periodismo, como cuarto poder, el de controlar lo que hacen el resto de poderes que ya han abusado demasiado.


Pero por otro lado, al margen de las cifras que daba a conocer el “Informe Anual de la Profesión Periodística 2012”, de que en septiembre de 2012, había 13.383 personas que demandaban un empleo como periodista en primera opción, lo que se traduciría en otros tantos profesionales en paro, dato que ya deprime de por sí.

Los que quedan en activo trabajan en corporaciones como gabinetes de comunicación, de freelance con la consiguiente dificultad de llegar al público, en pequeños medios libres residuales y poco lucrativos o si trabajan en los medios convencionales, lo hacen sometidos a duras directrices empresariales que les coartan, vetan y condicionan la labor del periodista.




No contar las noticias negativas de ciertas firmas que invierten en el medio, tratar con cuidado el lado oscuro de ciertos partidos políticos, instituciones o estamentos, no criticar errores o formatos poco recomendables de programas de la propia cadena, etc. son indicaciones diarias, por desgracia, en la mayoría de medios.

Por lo que simplemente me queda desear a 'Salvados', que dure muchos años más y al resto de medios que vean cómo este formato crítico, cercano y realista no únicamente el servilismo puede salir rentable, los periodistas estamos más que dispuestos a ello.



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