viernes, 25 de enero de 2013

Esto sí que lo podemos recortar

De nuevo hoy y a pesar de intentar evitarlo, debo hablar de crisis, pero no desde el lado negativo como vienen vendiéndonos desde hace ya años los medios, los políticos o la vecina en el ascensor.

Es cierto que estamos viviendo la peor época económica y social que se recuerda, pero esto puede servir sin duda para cambiar a nuestra sociedad.

Cambiarla a mejor, hacer que valoremos lo que de verdad es importante, que nos dejemos tal vez de caprichos superfluos y nos centremos en lo esencial en nuestra vida diaria.

Me viene a la cabeza esta reflexión, ahora mismo, cuando estoy desayunando y miro el brick de leche que compré el pasado miércoles en MERCADONA.



Nueva idea magnífica de Juan Roig o de su equipo de I+D, volver al tetrabrick de toda la vida, al que no tiene tapón. En el supermercado encontramos el envase como hasta ahora, con ese tapón de rosca que perfora el brick, por 0,59 € o sin el tapón, por 0,55 €, un ahorro de 4 céntimos de euro por cada brick, solo por tener que sacar unas tijeras del cajón.

Me planteo así, cuantas cosas podemos recortar si nos detenemos y pensamos cuanto derroche existe hoy en día y que podría ir destinado a causas más útiles tanto en el ámbito doméstico, como en cualquiera de los entornos.



Se me ocurren algunas cosas más que nos parecen imprescindibles y que podríamos ir ajustando para conseguir ahorrar en gastos superfluos, algo bueno para el bolsillo, para la mente y para la sociedad en general:

  • Comprar piezas de embutido o de queso en lugar de loncheado.
  • Comprar botellas de refresco en vez de latas.
  • Caminar más en lugar de coger el autobús.
  • Llevar bolsas para ir al supermercado.
  • Economizar agua, luz, electricidad siempre que se pueda.
  • Reservar con antelación y disfrutar de bonos, ofertas, 2x1, ...
  • Compartir vehículo.
  • Llevar al trabajo la comida y el almuerzo.
  • Volver a las cenas organizadas en casa con amigos.
  • Etc.

Esto sí lo podemos recortar, cosas a las que nos hemos acostumbrado y que realmente no son imprescindibles, ni siquiera necesarias.

Volver de nuevo a valorar la esencia de la vida, a compartir, a disfrutar del esfuerzo de hacer cosas y no de que nos lo den todo hecho, es decir, no es que cualquier tiempo pasado fuera mejor, pero no necesariamente el concepto de la vida actual sea el correcto.



Quitándonos esto, encontraríamos pequeñas ayudas y ahorros que pueden venir bien para nuestro día a día y tal vez si lo hacemos y aprendemos a vivir con más mesura, no haya que tocar la sanidad, la educación o las ayudas a bienestar social.

¡¡¡FELIZ DÍA Y FELIZ AHORRO!!!

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