miércoles, 24 de octubre de 2012

Una escapadita wielki (estupenda)

Ya estoy aquí de nuevo, al pie del cañón, después de haber estado unos días de viaje en la que me ha parecido sinceramente una escapadita estupenda (wielki en polaco).



Os comentaba el día de partida, mis pequeños miedos en cuanto a volar con Ryanair... Al final, salió todo bien y solamente tuvimos un retraso de hora y media, desde las 6:30h a las 8:00h de Barcelona a Varsovia y de una hora en el regreso.

Pero bueno, contratiempos aparte, hablemos de lo importante, de lo bien que lo pasamos tanto mi hijo Víctor, que vió en la parada del autobús y a menos de un metro a los osos del zoo, como mi marido y yo, visitando a Anabel, conociendo su ciudad de acogida, a sus compañeros y amigos (todos encantadores, gracias de corazón) y su nueva vida.



He de destacar el alojamiento, inmejorable, porque a pesar de las reducidas dimensiones de las casas de allí, Jennifer, compañera de piso de mi hermana, se portó estupendamente, cediéndonos gran parte de su propia habitación. Than you a lot!

En cuanto a Varsovia, es una ciudad enorme, llena de vida, de gente y comercios, adaptada al gélido frío, aunque la suerte fue que nos encontramos prácticamente todos los días con un pequeño regalo que fueron los 14-15ºC de media.



Visitamos los lugares más turísticos de Varsovia, la Ciudad Vieja (Stare Miasto), un barrio originalmente del siglo XIII que debió ser reconstruido tras los bombardeos de la II Guerra Mundial y con la emblemática Sirena, el Palacio de cultura (Palac Kultury i Nauki) que incluye la llamada "Torre Stalin" de 231 metros de altura, la Universidad de Varsovia, con sus impresionantes jardines sobre su techo acristalado o el Barrio de Pragala parte más "auténtica" de la ciudad y en donde aun se conservan edificios anteriores a la guerra.




Además, como nos pasa siempre a los españolitos del sur, destacar lo frondoso de la zona, con un entorno totalmente otoñal del que se podía disfrutar en cualquiera de sus parques o zonas verdes, como el Parque Real Łazienki, que visitamos, a pesar de no poder ver el monumento al compositor Federico Chopin cuyo entorno se está mejorando.

También nos gustó ese toque de modernidad e interés por agradar y darse a conocer al mundo, que todavía se mantiene tras la pasada Eurocopa que pudimos comprobar por ejemplo, con las réplicas de la Sirena, con los colores de cada selección.


Y Anabel, que ya se mueve perfectamente por allí, gracias al metroautobús y tranvía fue una magnífica anfitriona, que nos ayudó a conocer mejor ese confín del mundo y que nos llevó a comer divinamente (Pierogis, Kielbasa y sobre todo los pasteles y tartas de la zona)y a tomar unas cervecitas (Pivo) de 0,5 L.

Por ella, Víctor nos dio un mejor viaje, llevarlo al cine, quedar con otros niños o tenerlo como alumno en su cole, son ideas que solo se le pueden ocurrir a la tita más divertida ;-)


¡gracias!
dziękuję!
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1 comentario:

  1. Me emocioné... me encanta como escribes
    La tita polaca ;)

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