lunes, 15 de octubre de 2012

De nuevo, lunes

El lunes es el primer día de la semana en el calendario gregoriano, pues en los países anglosajones la semana empieza en domingo (menuda suerte, empezar descansando).



Pero para nosotros, es también el primer día de la semana laboral y aunque su bonito nombre proviene del latín Dies Lunae, que significa 'día de la Luna', este día se ha convertido en un calvario para las personas que deben volver a la rutina del trabajo.

Aunque, visto lo visto, dichosos son aquellos que tienen trabajo y que pueden despotricar cuando les suena el despertador y deben ponerse en pie, darse una ducha rápida, tomar algo de desayunar y enfrentarse al duro mundo del currante.








Además, hoy en día existen miles de horarios y planillas diferentes, por un lado quieren que los comercios abran prácticamente los 365 días del año (a sufrir se ha dicho), por otro hay gente que por las circunstancias de su trabajo debe hacer turnos caiga como caiga el calendario e incluso trabajar de noche (bomberos, personal sanitario, panaderos, etc.) y hasta hay gente (aquí entro yo) que extrañamente "descansa" de lunes a viernes y madruga y trabaja los fines de semana.

A mí, hoy lunes, me toca madrugar al tiempo que todos, volver a poner la casa en orden (con todo lo que conlleva, comida, lavadora, etc.) y sentarme unas 6 horas para llegar a tiempo de entregar colaboraciones y artículos, pero sería mi comienzo de fin de semana, porque ayer domingo acabé lo que podría llamarse mi "semana laboral", hasta el próximo sábado (bueno, en esta ocasión no, que me voy a Polonia).

Pero nunca he considerado que los lunes sean duros, ni ahora que engancho una semana con otra, sin descanso, ni aún cuando trabajaba con horario de persona, realmente no me molesta. 

A pesar de que sean días tristes, en los que cierren los museos, que nos quede toda la semana por delante o que siempre empecemos en lunes la tan temida dieta, son días de contar a los compañeros, dónde hemos ido o lo mucho que hemos descansado, de comentar los partidos del fin de semana y especialmente hoy, el salto de Felix Baumgartner. 


Y para mí, además, son días de organizar, planificar, prever, ordenar y proyectar la semana y en toda esta planificación, introducir momentos de felicidad. 

No olvides dejar tiempo para tomar un café tranquilo con alguien, reservar un ratito para ir al gimnasio, para leer, para pasear, introducir en el menú un caprichito o preparar una salida (nocturna, a comer, al campo, a un museo, etc.) que aporte una chispita de alegría para la semana y en especial para este duro LUNES.

Y a los que les cuesta algo más, 

¡¡¡ÁNIMO CON EL LUNES!!!





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